Esplendor

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Esplendor
Esplendor
En el silencio del bosque donde las sombras respiran suavemente, Hay un lenguaje escrito en corteza y brisa. Los árboles se alzan como antiguos sacerdotes en adoración, Y sus hojas aplauden con el susurro de la paz. La lluvia golpea ritmos en alfombras verdes musgosas, Y hasta el silencio lleva el decreto de Dios. Esplendor, en cada gota y piedra, En cascadas rugientes y el tono del trueno. La Palabra de Dios esculpió valles y cielos, Y envolvió las montañas en alturas celestiales. Esplendor, en cada brisa y llama, La creación canta Su santo nombre. Las cascadas saltan como brillo en movimiento, Derramando risas por los muros de la naturaleza. Los arroyos ríen suavemente mientras serpentean entre las flores, Mientras los pájaros cantan himnos en sus llamadas matutinas. Incluso los ciervos en la quietud están orando, Sus ojos bien abiertos a lo que los árboles saben. Esplendor, en cada gota y piedra, En cascadas rugientes y el tono del trueno. La Palabra de Dios esculpió los valles y cielos, Y envolvió las montañas en alturas celestiales. Esplendor, en cada brisa y llama, La creación canta Su santo nombre. Cuando el granizo cae fuerte como la percusión del cielo, Y los relámpagos garabatean a través del cielo, La tierra aún sabe quién la puso en movimiento. Ni una tormenta escapa a Su mirada. Porque Él dijo... "Que haya..." Una sinfonía salvaje y adoradora. El aroma del pino y el murmullo de la lluvia cayendo, Son notas de amor susurradas en la tierra. Incluso el viento que envuelve las ramas del viejo roble, Es parte de la canción que vino de Su Palabra. Y cada roca desgastada por el tiempo Aún guarda el calor de la voz que la moldeó. Esplendor, en cada gota y piedra, En cascadas rugientes y el tono del trueno. La Palabra de Dios esculpió valles y cielos, Y envolvió las montañas en alturas celestiales. Esplendor... en cada brisa y llama, La creación canta Su santo nombre. Así camino por el bosque como un niño que regresa, Donde todo respira Su nombre otra vez. Desde la tormenta hasta la calma, desde las raíces hasta la lluvia El esplendor de Dios permanece.