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El Río Que Soy

El Río Que Soy

Soy un río que no sabe su destino, pero fluye igual, confiando en el camino. Entre piedras aprendo a doblarme sin romper, y en la calma encuentro quién quiero ser. No elijo la montaña ni el valle que recorro, sólo sigo la corriente sin temor ni socorro. El agua no pregunta por qué baja hacia el mar — sabe que su propósito es simplemente dar. A veces el cauce se estrecha y duele, el peso del invierno me congela y me muele. Pero bajo el hielo el río sigue vivo, guardando en silencio su caudal cautivo. Y cuando llega el deshielo y el sol me despierta, corro más fuerte, con el alma más abierta. Lo que parecía fin era sólo un descanso — el río que soy nunca muere: avanza. Llevo en mis aguas las voces del pasado, los sueños que flotan, lo que he perdonado. Y en mis orillas crecen flores sin nombre, testigos callados de que el agua da vida al hombre. Soy un río que no sabe su destino, pero fluye igual, confiando en el camino. Y si algún día llego al mar inmenso y claro, sabré que el viaje entero fue el regalo más raro.